La Guerra del Pacífico: Los Héroes Olvidados, Los que Nunca Volverán 

 

 

 

 

Un hombre solo muere cuando se le olvida

*Biblioteca Virtual       *La Guerra en Fotos          *Museos       *Reliquias            *CONTACTO                              Por Mauricio Pelayo González

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Cuando a tu paso tropieces con una lápida, aparta la vista para que no leas: AQUÍ YACE UN VETERANO DEL 79. Murió de hambre por la ingratitud de sus compatriotas.

Juan 2º Meyerholz, Veterano del 79

 

 

     Condecoraciones

 

 

 

 

 

Aún los ecos del Combate de la Concepción retumbaban en los corazones de todo Chile, y especialmente de aquellos soldados, Héroes Olvidados, que cada día convivían con el peligro y la añoranza de un minuto de paz.

La División del Canto, se había apostado en el pueblo de Tarma, en espera de reanudar la retirada de aquel infierno en que se había convertido la sierra.

Era 14 de Julio cuando Del Canto envía a la 1º Compañía del Batallón Lautaro al mando accidental del Subteniente Arturo Benavides debido a que el Comandante y 2º de la Compañía se encontraban enfermos, a tomar posiciones en Tarma Tambo para vigilar el camino  y mantenerlo libre de montoneras.

Mientras tanto el General Cáceres ordenaba un ataque para desalojarlos de Tarma Tambo, orden que cumplieron los guerrilleros de a caballo al mando del Coronel Tafur acompañados de la misma División que solo días atrás había exterminado a los 77 hombres del Chacabuco en Concepción, al mando del Coronel Juan Gastó.

Todo transcurría tranquilamente para la pequeña Compañía del Lautaro, que con no más de 80 hombres se mantenía atenta a cada movimiento extraño. Al amanecer del día 15, el joven jefe chileno, alertado por sus centinelas se da cuenta de que estaban siendo rodeados por un enemigo infinitamente mayor. Sin pérdida de tiempo, ordena al Subteniente Manuel 2º Salas, a riesgo latente de su vida, partir presuroso a Tarma para dar la alarma al Coronel del Canto y solicitar refuerzos. Solo quedaba resistir y esperar que dicho oficial llegara a cumplir su encargo.

Benavides no perdió el tiempo, y tomando posesión de un corral, ordena a sus hombres guarnecerse en el para poder resistir el Combate que ya venía. Manda llevar agua en resguardo de la duración del Combate y para mantención de sus hombres, a los cuales ordena sacar algunas piedras de los muros para abrir agujeros, a modo de troneras, para disparar por ellos, teniendo la posibilidad de evitar les llegaran los tiros y al mismo tiempo atacar.

Pocos tiros tenían por soldado, lo que hacía como orden principal disparar sobre seguro. No se podían desperdiciar balas.

Los hombres de Tafur y Gastó, viendo lo inútil del ataque , envían sus hombres a presionar a la Compañía del Lautaro lanzándose al asalto del corral en más de seis ocasiones, en las cuales invitaban a los chilenos a rendirse amenazándoles con que les ocurriría lo mismo que a los de la Concepción, pero desoídos las mismas veces fueron repelidos.

Varias horas dura el Combate hasta la llegada de refuerzos chilenos, que obligan a huir a los asaltantes.

Solo dos heridos del Lautaro quedaron después de una desigual resistencia, lo que hace apreciar la inteligente maniobra de un subteniente de solo 17 años.

 


 

 

 

 

 

 

Los Mutilados

 

 

Monumentos


 

 

 

 

 

 


 

 

Viña Corral Victoria ;  Una Viña Patriota

 

 

 

 

 

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